Las fiestas en honor a San Bartolomé se celebran en Tejina durante los meses de agosto y principios de septiembre. Su tradición más emblemática son los Corazones de Tejina, grandes estructuras artesanales que representan a los tres núcleos históricos del pueblo: Calle Arriba, Calle Abajo y El Pico.
El origen de los Corazones se sitúa en la segunda mitad del siglo XIX y está relacionado con la antigua costumbre de levantar arcos decorados con ramas, flores y frutos para homenajear al santo patrón.
Con el paso del tiempo, aquellas composiciones evolucionaron hasta adquirir su característica forma actual y convertirse en el principal símbolo de la identidad tejinera.
En 2003, la Fiesta de los Corazones de Tejina fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de ámbito local. También recibió el Premio Internacional CICOP 2004 por su contribución a la conservación del patrimonio cultural inmaterial.
Cómo se construyen los Corazones
Cada estructura mide aproximadamente doce metros de altura y puede alcanzar los mil kilos de peso. Está formada por dos corazones o «coronas» unidos mediante un eje central y rematados por un gran ramo de flores.
El armazón de hierro o madera se reviste con cañas y ramas de haya. Sobre esta base se cosen cuidadosamente frutas seleccionadas por su tamaño, forma y color, además de racimos de uvas y otros productos de la tierra.
En el interior de las coronas se colocan las tradicionales tortas, elaboradas con una masa de harina y agua. Estas piezas se decoran artesanalmente con motivos religiosos, agrícolas, costumbristas, vegetales o relacionados con la actualidad. Cada Corazón incorpora habitualmente dieciséis tortas.
La elaboración requiere semanas de trabajo y la colaboración de numerosas personas. La recogida de fondos, la preparación de las tortas, el corte de la rama, la selección de las frutas y la confección del ramo se realizan de manera colectiva en cada barrio.
La entrada en la plaza y la ofrenda
En el día principal de la celebración, los tres Corazones parten desde sus respectivos barrios y son transportados a hombros hasta la plaza de la iglesia, acompañados por banderas, parrandas, música y voladores.
Cuando llegan a la plaza se colocan frente a la iglesia de San Bartolomé. El santo sale a la puerta del templo para recibirlos y los Corazones se alzan en señal de saludo durante la ceremonia de la ofrenda. Después son izados y permanecen expuestos alrededor de la plaza.
La rivalidad amistosa entre Calle Arriba, Calle Abajo y El Pico, conocida como «el pique», forma parte esencial de la fiesta. Las parrandas de cada barrio interpretan coplas en las que ensalzan su propio Corazón y bromean sobre los demás.
El Descuelgue de los Corazones
Al día siguiente se celebra el Descuelgue. La fruta y las tortas son retiradas de las estructuras y lanzadas al público congregado en la plaza, que intenta conseguir alguna de estas piezas como recuerdo.
Los Corazones regresan después a sus barrios acompañados nuevamente por las parrandas. De esta manera concluye un ritual que cada año moviliza a buena parte del pueblo y permite transmitir la tradición entre generaciones.
Las fechas concretas cambian en cada edición. Para consultar el programa actualizado y conocer con detalle el proceso de elaboración puede visitarse la web de la Asociación Corazones de Tejina.