Antiguo Convento de Santo Domingo de Guzmán

El antiguo Convento de Santo Domingo de Guzmán ocupa un lugar destacado en la entrada histórica de San Cristóbal de La Laguna, junto al antiguo camino que comunicaba la ciudad con Santa Cruz.

La comunidad dominica se fundó en 1522 y se estableció en este emplazamiento en 1527, cuando comenzó la construcción del conjunto conventual. Los religiosos permanecieron aquí hasta la desamortización y exclaustración de 1836. Después, el edificio tuvo diferentes usos, entre ellos casa parroquial, cárcel eclesiástica, residencia episcopal y Seminario Eclesiástico Conciliar.

La iglesia, que continúa destinada al culto, está formada por dos naves construidas en distintas etapas. La más antigua procede de la primitiva ermita de La Concepción y conserva una portada con arco de medio punto apoyado sobre delgadas columnas. Con el paso del tiempo se añadieron varias capillas laterales, creando una segunda nave con acceso propio desde la fachada.

En su arquitectura se reconocen influencias del estilo de los Reyes Católicos y del manuelino portugués, especialmente en los capiteles y soportes de base poligonal. La capilla mayor se construyó a comienzos del siglo XVII siguiendo las trazas de Pedro de Savalía. Desde el exterior, las diferentes alturas de las cubiertas permiten apreciar la evolución del templo.

También llama la atención la espadaña, situada en uno de los ángulos de la iglesia. Una franja vertical de cantería resalta este elemento frente a los muros encalados de la fachada.

El antiguo convento se organiza alrededor de dos patios. El claustro principal cuenta con galerías abiertas, soportes de piedra en la planta baja y pilares de madera con antepechos de balaustres en la planta superior. Estas galerías comunicaban antiguamente las celdas, la sala capitular y otras dependencias de la comunidad.

El segundo patio, orientado hacia la calle Santo Domingo, presenta una galería superior cerrada con muros de mampostería y ventanas de guillotina. En la fachada se alternan pequeños ventanucos en la planta baja con ventanas y balcones cerrados en la superior.

Hacia el este se conservan restos de la antigua huerta conventual, parte de un muro almenado y un drago centenario. Entre los elementos históricos que han llegado hasta nuestros días se encuentran el claustro principal, la escalera de piedra y una capilla vinculada a Amaro Rodríguez Felipe, conocido como Amaro Pargo.

Actualmente, el antiguo convento acoge usos culturales y administrativos. El inmueble forma parte de un prolongado proceso de rehabilitación destinado a recuperar las zonas que todavía permanecen pendientes, especialmente el claustro secundario y sus galerías.

La iglesia fue protegida como monumento histórico-artístico de interés para Canarias mediante un decreto aprobado en 1985. En 2008, todo el antiguo convento y su entorno fueron declarados Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.

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