La Capilla de la Cruz de los Herreros, también conocida como Capilla de la Cruz de Juan de Vera, es uno de los pequeños espacios devocionales que forman parte de la identidad histórica de San Cristóbal de La Laguna. Se encuentra en la confluencia de la calle Quintín Benito con la avenida de la República Argentina, en el entorno del antiguo camino de Tejina.
La tradición sitúa su primera construcción en la vega lagunera y señala que fue trasladada a este lugar en 1810 por José Amaral, coincidiendo con el reparto de aquellos terrenos. Sin embargo, un plano de la ciudad fechado en 1775 ya representa una capilla dedicada a la Cruz de Juan de Vera en esta zona. Por ello, el origen exacto del edificio y las circunstancias de su traslado deben considerarse cuestiones históricas todavía abiertas a interpretación.
Su presencia, junto a otra capilla cercana dedicada a la Cruz de los Álamos, explica que la actual calle Quintín Benito fuera conocida popularmente como calle de Las Cruces. Ambas construcciones recuerdan la profunda devoción lagunera por la Santa Cruz, una tradición que continúa especialmente viva durante las celebraciones de mayo.
La capilla está vinculada históricamente al gremio de los herradores, los artesanos encargados de colocar y mantener las herraduras de caballos y otros animales de trabajo. En su interior se conserva una cruz de madera revestida con láminas de plata repujada y decorada con motivos vegetales.
El edificio es un pequeño recinto rectangular integrado entre las construcciones colindantes. Su fachada presenta una puerta de madera de dos hojas, enmarcada por un arco de medio punto de cantería gris. La cubierta de teja árabe a cuatro aguas y el alero de varias hiladas conservan la apariencia característica de estas capillas tradicionales. En uno de sus muros exteriores también puede contemplarse una cruz de madera de tea.
Por sus reducidas dimensiones y su estrecha relación con las antiguas costumbres de la ciudad, la capilla ofrece una mirada diferente al patrimonio de La Laguna. Más allá de sus grandes iglesias y palacios, permite descubrir la religiosidad popular, los oficios tradicionales y las pequeñas historias que todavía perviven en sus calles.
La capilla no cuenta con un horario regular de visita publicado. Su interior puede abrirse con motivo de celebraciones religiosas, especialmente en torno al Día de la Cruz, por lo que se recomienda consultar previamente con las oficinas de información turística.



