La antigua Ermita del Gran Poder de Dios se encuentra en el núcleo costero de Bajamar, cerca del camino que conduce hacia el mar. Su historia está profundamente vinculada al crecimiento de la localidad y a la devoción de sus vecinos y vecinas.
El origen del templo se sitúa en 1881, cuando José Domínguez Romero y su esposa cedieron un pequeño salón al pueblo. Este espacio, unido a la antigua Capilla de la Cruz, dio forma a la primitiva ermita del Gran Poder de Dios.
La imagen del Cristo del Gran Poder de Dios llegó a Bajamar en 1914, llevada por José Tarife, entonces párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna. Desde ese momento fue creciendo una devoción popular que reunió a residentes, pescadores y familias que pasaban el verano en la costa lagunera.
Durante años, las paredes de la pequeña ermita estuvieron acompañadas por numerosos exvotos de cera, ofrecidos en agradecimiento por favores atribuidos al Cristo. Esta tradición refleja la estrecha relación del templo con la vida cotidiana y las creencias de la población de Bajamar.
En 1960, la ermita quedó vinculada como filial a la parroquia de San Mateo de Punta del Hidalgo. Posteriormente, el 1 de enero de 1967, fue erigida como parroquia independiente.
Las reducidas dimensiones del edificio resultaron insuficientes para acoger a la comunidad, por lo que se construyó un nuevo templo. La actividad parroquial se trasladó a este edificio el 19 de agosto de 1973, coincidiendo con el día principal de las fiestas de aquel año.
La antigua ermita constituye, por tanto, el punto de partida de la actual Parroquia del Gran Poder de Dios y un testimonio de la evolución religiosa y social de Bajamar.
Cada mes de agosto, la localidad continúa celebrando sus fiestas en honor al Gran Poder de Dios. La misa, la procesión y los actos populares mantienen viva una tradición que forma parte de la identidad marinera y veraniega de este rincón de la costa de La Laguna.



