Ermita de Nuestra Señora de Gracia

La Ermita de Nuestra Señora de Gracia se encuentra en la conocida como Curva de Gracia, junto a la avenida de los Menceyes, dentro del municipio de San Cristóbal de La Laguna. Su ubicación sobre un pequeño promontorio y su vinculación con los acontecimientos de la conquista de Tenerife le otorgan un importante valor histórico y patrimonial.

Según las fuentes históricas citadas en su declaración como Bien de Interés Cultural, en este lugar estableció Alonso Fernández de Lugo su campamento durante la segunda entrada castellana en Tenerife, antes de la batalla de La Laguna, librada en noviembre de 1494. La tradición señala que la ermita se levantó posteriormente como acción de gracias tras la victoria de las tropas castellanas.

El templo presenta una planta de tendencia rectangular, aunque su cabecera quedó parcialmente integrada en construcciones posteriores vinculadas a la antigua congregación de las Oblatas. Estas edificaciones dificultan actualmente la contemplación completa del volumen original de la ermita.

El acceso se encuentra en la fachada sur y está formado por un arco de medio punto de cantería, decorado con molduras de inspiración clásica. La antigua puerta de madera conserva cuarterones tallados y rasgos propios del barroco tardío. Delante de ella se dispone una pequeña escalinata de tres peldaños.

A lo largo de esta fachada se extiende un poyo de mampostería y se conserva una cruz de madera sobre una peana. En los pies del templo también pueden observarse restos de una antigua puerta, hoy tapiada.

La nave está cubierta por un tejado de teja árabe a dos aguas, mientras que la capilla mayor presenta una cubierta de cuatro vertientes. En uno de los extremos se levanta una singular espadaña de cantería, formada por cuatro arcos de medio punto destinados a albergar las campanas. El conjunto está rematado por elementos decorativos de piedra, una pequeña cúpula y una veleta.

En el interior destaca la amplia nave rectangular, cubierta por un artesonado de madera de tea de par y nudillo. La estructura está reforzada por tirantes dobles y sencillos apoyados sobre ménsulas. Algunos de estos elementos presentan decoraciones geométricas de tradición mudéjar.

Un robusto arco toral de cantería, construido en el siglo XVII, separa la nave del presbiterio. El arco descansa sobre medias columnas de orden toscano y un basamento cuadrangular. En la cabecera se conserva un retablo barroco del siglo XVIII presidido por la imagen de Nuestra Señora de Gracia, acompañada por las esculturas de Santa Catalina Mártir de Alejandría y San Gabriel Arcángel.

El patrimonio artístico de la ermita incluye también pinturas religiosas de los siglos XVII, XVIII y XIX, una pila bautismal de piedra, una serie dedicada a los milagros de Nuestra Señora de Gracia y varias piezas escultóricas y de orfebrería.

Alrededor del conjunto se conserva una tapia almenada y, junto a la carretera actual, todavía pueden distinguirse algunos vestigios del antiguo camino empedrado que comunicaba esta zona.

La ermita, sus bienes muebles vinculados y su entorno de protección fueron declarados Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, mediante el Decreto 37/2006, de 9 de mayo.

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