Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción

Situada en la histórica Villa de Arriba, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción es considerada la iglesia parroquial más antigua de Tenerife. Su inconfundible torre de piedra, uno de los grandes símbolos de La Laguna, sirve como referencia visual desde distintos puntos del casco histórico.

Sus orígenes se remontan a los primeros años posteriores a la conquista de la isla. Según la tradición local, en el templo primitivo se celebró una de las primeras misas de Tenerife durante la festividad del Corpus Christi, con la participación de los clérigos que acompañaban al adelantado Alonso Fernández de Lugo.

La ubicación exacta de aquella primera iglesia no está plenamente confirmada, aunque pudo encontrarse entre las actuales calles Adelantado y Marqués de Celada. En 1511 se decidió construir un nuevo templo de tres naves, más próximo al centro de la entonces incipiente Villa de Arriba. Las obras avanzaron lentamente y finalizaron en 1558, aunque el edificio fue ampliado y reformado en los siglos posteriores.

La torre también pasó por diferentes etapas constructivas. Tras varios intentos anteriores, la estructura que ha llegado hasta nuestros días fue levantada entre 1694 y 1697. Su planta cuadrada, los sólidos muros de cantería y el templete superior sin chapitel le dan su aspecto característico. En la parte inferior se encuentra el baptisterio, cubierto por una bóveda nervada de inspiración gótica.

Durante el siglo XVIII, los problemas estructurales obligaron a acometer importantes obras de reconstrucción. Las intervenciones realizadas en 1738 y, posteriormente, en 1778 bajo la dirección del arquitecto Diego Nicolás Eduardo transformaron especialmente la cabecera y la capilla mayor, donde se incorporaron formas neoclásicas.

En el interior se distribuyen tres amplias naves separadas por arcos de medio punto apoyados sobre columnas de toba roja. Sus capiteles muestran una llamativa variedad decorativa, con motivos vegetales, molduras de tradición gótica y mascarones.

Entre su patrimonio artístico destacan la imagen de la Inmaculada Concepción, tallada por Fernando Estévez en 1847; Nuestra Señora de los Dolores, conocida como La Predilecta, obra de José Luján Pérez de 1803; el histórico púlpito de madera y varios artesonados de tradición mudéjar. También conserva una valiosa pila bautismal de cerámica vidriada sevillana, utilizada en el templo desde 1556.

El hundimiento de parte de la cubierta en 1972 dio lugar a una restauración que modificó algunos elementos del edificio. Desde el año 2000 se han desarrollado nuevas actuaciones destinadas a mejorar su conservación.

La iglesia fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1948. En 2015 quedó reconocida como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, incluyendo sus bienes muebles vinculados y su entorno de protección.

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