Situada en uno de los extremos de la plaza del Adelantado, la Ermita de San Miguel Arcángel forma parte de uno de los espacios históricos más representativos de La Laguna. Su sencilla silueta contribuye a conservar la armonía arquitectónica de una plaza rodeada de edificios vinculados a la historia política, religiosa y social de la ciudad.
La ermita fue mandada a construir en 1506 por el adelantado Alonso Fernández de Lugo, quien la concibió como panteón para su familia. También acogió algunas de las primeras reuniones del Cabildo de Tenerife, un episodio recordado en una placa situada en su fachada. Sin embargo, con el paso del tiempo dejó de cumplir ambas funciones y atravesó distintas etapas de abandono y deterioro.
El edificio que ha llegado hasta nuestros días es fruto de una importante reconstrucción y ampliación realizada durante el siglo XVIII. La fecha de 1759, visible en una pequeña inscripción de la fachada, recuerda la finalización de aquellas obras.
La parte más destacada del exterior es su gran pórtico de acceso, formado por un arco de medio punto sostenido por pilastras de piedra labrada. Sobre la clave del arco aparece el relieve de una cruz apoyada sobre la inscripción conmemorativa de la reconstrucción.
La fachada permite reconocer la cubierta a dos aguas y está rematada en sus extremos por dos espadañas simétricas de cantería. Cada una cuenta con un vano destinado a las campanas. Esta composición equilibrada convierte el frente de la ermita en uno de sus elementos arquitectónicos más singulares.
El interior presenta una sola nave y una decoración muy sobria. La ausencia de un arco toral entre el espacio destinado a los fieles y la capilla mayor permite contemplar sin interrupciones el artesonado de madera de par y nudillo que cubre todo el recinto. En la zona del presbiterio, la estructura incorpora secciones triangulares decoradas con motivos de lacería.
El pavimento se distribuye en tres niveles. Al cruzar la entrada se encuentra una primera escalinata de piedra que forma un pequeño rellano, una disposición poco habitual que se relaciona con la ampliación del siglo XVIII, cuando la fachada avanzó hacia la plaza del Adelantado. Una segunda escalinata conduce hasta la antigua capilla mayor.
En la cabecera se conserva una hornacina de cantería de construcción moderna, situada en el lugar donde estuvo el antiguo retablo con la imagen de San Miguel Arcángel.
En la actualidad, la ermita funciona como espacio cultural municipal y acoge exposiciones y otras actividades artísticas. Por este motivo, su apertura al público puede depender de la programación cultural vigente.
La Ermita de San Miguel Arcángel fue declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, mediante el Decreto 343/1999, de 17 de diciembre, publicado en el Boletín Oficial de Canarias el 24 de marzo de 2000.



