Iglesia San Juan Bautista

La Iglesia de San Juan Bautista conserva la memoria de uno de los episodios más difíciles de la historia de La Laguna. Su construcción comenzó en 1584 por iniciativa del Cabildo de Tenerife, como acción de gracias tras el fin de la epidemia de peste que había afectado a la ciudad en 1582. El recinto se levantó sobre el terreno donde habían sido enterradas numerosas víctimas de la enfermedad.

Durante siglos, el Cabildo se encargó de su mantenimiento y de dotarla de los recursos necesarios para el culto. En 1862, el edificio fue cedido temporalmente a la autoridad militar para ser utilizado como hospital. Posteriormente, en 1955, fue objeto de una restauración integral.

El templo presenta una sola nave con cubierta de madera y una capilla mayor integrada en el mismo espacio. Más adelante se añadió una capilla lateral en el lado del Evangelio, destinada a albergar el paso de La Caída del Señor.

El elemento más llamativo del exterior es su pórtico de piedra rojiza, una solución poco habitual entre las antiguas ermitas de Tenerife. Se accede a él mediante tres escalones de piedra volcánica. Su diseño, de estilo tardorrenacentista, combina un arco de medio punto con pilastras de capiteles jónicos y una decoración inspirada en hojas de acanto.

La fachada está rematada por una pequeña espadaña de piedra volcánica con dos arcos para las campanas. En uno de sus laterales todavía pueden verse elementos de la construcción primitiva, como una antigua puerta de medio punto y una ventana enmarcada en cantería roja.

En el interior destaca el artesonado de madera de par y nudillo, que cubre toda la nave sin interrupción. Los tirantes pareados presentan interesantes labores de talla y descansan sobre ménsulas de madera. Sobre la entrada se sitúan dos pequeñas tribunas destinadas al coro, apoyadas en pilares octogonales.

La imagen más antigua del templo es la de San Juan Bautista, llegada desde la Península en 1584. Es una talla de madera de estilo tardorrenacentista vinculada a la tradición escultórica sevillana del siglo XVI. El antiguo retablo mayor que la albergaba, realizado por el carpintero Salvador López y documentado desde 1609, desapareció sin que se conozcan con certeza las circunstancias.

Los dos retablos laterales que se conservan fueron realizados en talleres de La Orotava durante el primer tercio del siglo XX, siguiendo modelos de inspiración barroca. Entre el patrimonio artístico del templo también sobresalen la escultura de San Plácido, obra del imaginero canario Fernando Estévez, varias tallas de los siglos XVII y XVIII y una colección de pinturas religiosas de época barroca.

Muy cerca se encuentra el Cementerio de San Juan Bautista, cuya parte más antigua fue inaugurada en 1814 y ampliada en 1903. En su interior se conservan sepulturas de cantería y mármol de época romántica, además de una capilla de marcada inspiración neoclásica.

La iglesia y el cementerio fueron declarados Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, mediante el Decreto 69/2000, de 8 de mayo.

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