La Iglesia de San Bartolomé ocupa un lugar central en la vida religiosa y cultural de Tejina. Sus orígenes se encuentran probablemente en una pequeña ermita construida a finales del siglo XVI, cuando la distancia hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna dificultaba la asistencia de los vecinos a los oficios religiosos. El edificio actual es el resultado de numerosas ampliaciones y transformaciones realizadas a lo largo de los siglos.
El interior se distribuye en tres naves separadas por arcos rebajados de cantería, apoyados sobre robustos pilares toscanos de planta cuadrada. Entre sus elementos más destacados se encuentra el gran arco de medio punto construido entre 1747 y 1759, que separa la nave principal del presbiterio y la capilla mayor.
Las tres naves están cubiertas por artesonados de madera de par y nudillo. Su decoración es sencilla, aunque los tirantes dobles presentan motivos geométricos de lacería. Las capillas situadas en la cabecera cuentan con cubiertas ochavadas, también decoradas con trabajos de tradición mudéjar.
El templo ha experimentado diferentes reformas a lo largo de su historia. El coro original se construyó entre 1786 y 1787 y fue rehecho en 1906. La capilla bautismal data de 1831 y el pavimento de piedra se instaló en 1889.
La fachada principal llama la atención por su composición asimétrica. La portada de cantería se eleva sobre una escalinata curva, mientras que la espadaña, con dos arcos para las campanas, separa visualmente la nave central de la nave de la Epístola. En el extremo opuesto se levanta una torre de tres cuerpos rematada por un chapitel puntiagudo, uno de los elementos más reconocibles del edificio.
En los muros exteriores se combinan la mampostería y los sillares de cantería que refuerzan las esquinas y marcan el volumen de las capillas. Las ventanas de medio punto y los pequeños vanos se distribuyen de forma rítmica por las fachadas. En uno de los laterales se abre una segunda portada, también de medio punto, coronada por un frontón triangular.
Las tres naves poseen cubiertas independientes de teja árabe a dos aguas. Las capillas laterales se cubren con tejados de tres faldones, mientras que la capilla mayor, situada a mayor altura, presenta una cubierta de cuatro vertientes.
Entre los bienes artísticos vinculados al templo destacan el retablo mayor, realizado entre los siglos XVIII y XIX; las imágenes de Nuestra Señora de la Encarnación y San Bartolomé; una pintura novohispana de la Virgen de Guadalupe; un órgano inglés del siglo XIX y varias piezas históricas de orfebrería religiosa.
La iglesia y la plaza que la rodea constituyen uno de los principales puntos de encuentro de Tejina. Este espacio adquiere un protagonismo especial durante las fiestas de San Bartolomé y la celebración de los Corazones de Tejina, una de las tradiciones populares más singulares del municipio.
La Iglesia de San Bartolomé de Tejina, sus bienes muebles vinculados y su entorno de protección fueron declarados Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, mediante el Decreto 87/2006, de 27 de junio.



